¿Por qué enseñarle al perro la orden «siéntate»?

Con las órdenes «Acostado» y «De pie», la posición sentada es una de las 3 posturas básicas en el entrenamiento de perros. Es fundamental.

Tu perro debe saberlo bien y responder inmediatamente, sea cual sea la situación (presencia de un niño gesticulando, un cartero, otro perro, el sonido de los petardos, etc.). Esta es una muy buena solución para canalizar a tu perro o hacerle olvidar sus impulsos.

Aunque es muy impresionante, un perro es menos intimidante cuando está sentado. En esta posición será más tranquilizador para los niños, para los vecinos del ascensor o para los otros padres a la salida de la escuela.

La posición «sentada» también debe utilizarse durante las fases de presentación entre dos perros, a fin de darles tiempo para calibrarse, para calmarse antes del contacto físico. Así aprenderán a canalizarse, evitando cualquier desbordamiento y cualquier riesgo de lucha.

¿Cómo le enseñas al perro la orden «siéntate»?

Este proceso de aprendizaje es muy simple. Estar sentado es natural para un perro, casi más que estar de pie.

Hay varios métodos para enseñar a un perro a sentarse. La mejor manera es utilizar sólo métodos de entrenamiento positivos, es decir, sin restricciones.

  • Ponte a nivel del perro, agachado por ejemplo.
  • No digas nada, ningun orden.
  • Coloca su premio a unos 20 cm, delante de la boca del perro.
  • Lentamente sube la mano por encima de la cabeza del perro, manteniendo esta distancia de 20 cm, creando un arco de círculo.
  • Sólo el perro se sentará. Morfológicamente, levantar la cabeza no es fácil para él. Así que preferirá sentarse para tener la recompensa a la vista.
  • Felicítalo cariñosamente repitiendo varias veces la palabra «Siéntate» o «Sit», asociada a «¡Buen chico!», «c’est bien!», «¡bravo!» según tus preferencias.
  • Dale su recompensa y una pequeña caricia.
  • Repita el ejercicio varias veces, reduciendo las recompensas alimenticias a medida que avanza, mientras conserva las recompensas vocales y las caricias.

Comience este ejercicio en un lugar tranquilo, sin influencias externas. A medida que avanza, incorpore dificultades adicionales (presencia de otros perros, niños, ruidos diversos…) y cambie de lugar (la calle, frente a los supermercados, frente al metro, las estaciones de tren…).

¡No presiones los cuartos traseros del perro!

Esta práctica es muy frecuente, especialmente en los clubes de perros o con los entrenadores de perros que trabajan con el método «tradicional».

Algunos perros son muy frágiles y pueden presentar riesgos de displasia, por ejemplo. Puede herirlos o causarles lesiones.

Forzar a un perro a sentarse, al crear una restricción, causará una frustración que con el tiempo podría llevar a una mordedura.

Sólo en caso de emergencia extrema:

En caso de conflicto con otro perro, tu mascota desarrollará el «efecto túnel». Ya no obedecerá en absoluto, concentrándose en el peligro que se le presenta.

Puede que tengas que obligar al perro a sentarse para calmar la situación y asegurar la seguridad de todos.

¡No presione la parte trasera del perro! Se resistirá a ti, le harás daño y te morderá ( mordedura redirigida).

Agarra el collar y las caderas del perro y tira suavemente hacia atrás en un movimiento circular que respeta las articulaciones del perro. Privado de sus apoyos, el perro caerá sobre sus nalgas, sin dolor y sin posible resistencia.

Si no puedes hacer esto, contacta con un entrenador de perros conductista que irá a tu casa para ayudarte a enseñar a tu perro a sentarse.